“La
escuela actual no se corresponde con el mundo actual. El mundo es flexible,
cambiante y diverso, y la escuela sigue siendo rutinaria, inflexible,
descontextualizada y estática”. Con esta frase de Zubiría es muy fácil
relacionar que la sociedad está en constantes cambios tanto económicos,
políticos y sociales, los conocimientos se adquieren desmesuradamente,
encontramos gran cantidad de información en las redes sociales, se tiene la
facilidad de conocer todo el mundo desde un mismo lugar.
El
conocimiento se desbordo de las aulas de clases y ello trajo la exigencia del
desarrollo de las competencias generales, por ello los jóvenes no necesitan
ahora memorizar o grabar contenidos que antes suponían indispensables en el
estudiante. Ahora se pretende que el
estudiante comprenda la información esencial para que la pueda procesar, interpretar y
argumentar. Pero esto es sólo una idea, una frase aún no aplicable porque
en realidad los métodos, las estrategias, los modelos y los currículos siguen
siendo los mismos de antes, los jóvenes
cada vez están mostrándose menos preparados su comprensión lectora y
argumentativa es muy poca, los chicos ahora no quieren leer, les da pereza
pensar y copian o imitan lo más fácil dejándose llevar muchas veces por las
apariencias, la vanidad y las características de otras culturas.
Zubiría da conocer en qué están fallando algunos maestros y los ocho
desafíos que debemos asumir para dar un nuevo rumbo y funcionamiento a las
instituciones educativas.
Primer
desafío: Privilegiar el desarrollo frente al aprendizaje, es darle al
estudiante una caña para pescar y enseñarle como pescar en el internet información
que le permita interpretar, analizar y argumentar para la vida práctica,
logrando un ser con gran desarrollo en todas las dimensiones del ser en la
parte comunicativa, social y afectivo.
Segundo
Desafío: Abordar al ser humano en su complejidad (diversidad e integridad)
Como
maestros no solo debemos preocuparnos por el desarrollo cognitivo de los
estudiantes sino de también enseñarle a reconocer que es un ser ético y que le
debe doler lo que pasa a su alrededor, que es responsable de lo que le sucede a
la sociedad y que puede contribuir para cambiarla.
Tercer
Desafío: Priorizar el trabajo en competencias básicas, significa tener en
cuenta un saber hacer, un saber sentir y
un saber pensar, solo de esta manera lograremos tomar las decisiones
pertinentes y en el tiempo adecuado.
Pero con los fines y contenidos de ahora no es posible un trabajo por
competencias.
Cuarto
desafío: Hay que desarrollar mayor diversidad y flexibilidad curricular en la
educación básica y media, nos invita a promover la originalidad, la fluidez y
el pensamiento independiente. Dejar de estar pendiente por lo exterior y
preocuparnos por el respeto, la tolerancia y diversificación, para que los
estudiantes tengan la capacidad de afrontar las múltiples opciones que se les
presenten.
Quinto
desafío: Formación de individuos más autónomos, es el reto de formar individuos
que tengan la capacidad de pensar, valorar y tomar decisiones propias.
Séptimo desafío: Favorecer la solidaridad y la diferenciación individual, Es preparar
al alumno para que trabaje en equipo, ya que por naturaleza todos somos seres
sociales, que necesitamos ayudar y ser ayudados. El valor de la solidaridad no
se puede desligar y mucho menos cuando vivimos en un país con tantas
injusticias sociales.
Octavo desafío: Desarrollar la inteligencia intra e interpersonal, Nos invita a
enseñarle al estudiante a conocerse a si mismo, expresar lo que siente, conocer
a los demás respetando lo que sienten, conocer los valores y saber cómo aplicarlos en
diferentes situaciones de las vida. Enseñarlos a ser individuos fuertes, que
puedan fácilmente superar situaciones de
la vida socioafectiva.
Artículo de la Revista redipe 825.Por: Julián De Zubiría Samper

No hay comentarios:
Publicar un comentario