sábado, 14 de noviembre de 2015

EL MAESTRO Y LOS DESAFÍOS A LA EDUCACIÓN EN EL SIGLO XXI


 “La escuela actual no se corresponde con el mundo actual. El mundo es flexible, cambiante y diverso, y la escuela sigue siendo rutinaria, inflexible, descontextualizada y estática”. Con esta frase de Zubiría es muy fácil relacionar que la sociedad está en constantes cambios tanto económicos, políticos y sociales, los conocimientos se adquieren desmesuradamente, encontramos gran cantidad de información en las redes sociales, se tiene la facilidad de conocer todo el mundo desde un mismo  lugar.

El conocimiento se desbordo de las aulas de clases y ello trajo la exigencia del desarrollo de las competencias generales, por ello los jóvenes no necesitan ahora memorizar o grabar contenidos que antes suponían indispensables en el estudiante. Ahora se pretende que el estudiante comprenda la información esencial  para que la pueda procesar, interpretar y argumentar. Pero esto es sólo una idea, una frase aún no aplicable porque en realidad los métodos, las estrategias, los modelos y los currículos siguen siendo los mismos de antes,  los jóvenes cada vez están mostrándose  menos  preparados su comprensión lectora y argumentativa es muy poca, los chicos ahora no quieren leer, les da pereza pensar y copian o imitan lo más fácil dejándose llevar muchas veces por las apariencias, la vanidad y las características de otras culturas.

Zubiría da conocer en  qué están  fallando algunos maestros y los ocho desafíos que debemos asumir para dar un nuevo rumbo y funcionamiento a las instituciones educativas.


Primer desafío: Privilegiar el desarrollo frente al aprendizaje, es darle al estudiante una caña para pescar y enseñarle como pescar en el internet información que le permita interpretar, analizar y argumentar para la vida práctica, logrando un ser con gran desarrollo en todas las dimensiones del ser en la parte comunicativa, social y afectivo.

Segundo Desafío: Abordar al ser humano en su complejidad (diversidad e integridad)
Como maestros no solo debemos preocuparnos por el desarrollo cognitivo de los estudiantes sino de también enseñarle a reconocer que es un ser ético y que le debe doler lo que pasa a su alrededor, que es responsable de lo que le sucede a la sociedad y que puede contribuir para cambiarla.

Tercer Desafío: Priorizar el trabajo en competencias básicas, significa tener en cuenta  un saber hacer, un saber sentir y un saber pensar, solo de esta manera lograremos tomar las decisiones pertinentes  y en el tiempo adecuado. Pero con los fines y contenidos de ahora no es posible un trabajo por competencias.

Cuarto desafío: Hay que desarrollar mayor diversidad y flexibilidad curricular en la educación básica y media, nos invita a promover la originalidad, la fluidez y el pensamiento independiente. Dejar de estar pendiente por lo exterior y preocuparnos por el respeto, la tolerancia y diversificación, para que los estudiantes tengan la capacidad de afrontar las múltiples opciones que se les presenten.

Quinto desafío: Formación de individuos más autónomos, es el reto de formar individuos que tengan la capacidad de pensar, valorar  y tomar decisiones propias.

Séptimo desafío: Favorecer la solidaridad y la diferenciación individual, Es preparar al alumno para que trabaje en equipo, ya que por naturaleza todos somos seres sociales, que necesitamos ayudar y ser ayudados. El valor de la solidaridad no se puede desligar y mucho menos cuando vivimos en un país con tantas injusticias sociales.

Octavo desafío: Desarrollar la inteligencia intra e interpersonal, Nos invita a enseñarle al estudiante a conocerse a si mismo, expresar lo que siente, conocer a los demás respetando lo que sienten,  conocer los valores y saber cómo aplicarlos en diferentes situaciones de las vida. Enseñarlos a ser individuos fuertes, que puedan fácilmente superar  situaciones de la  vida socioafectiva.


Artículo de la Revista redipe 825.Por: Julián De Zubiría Samper



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